Cómo preparar una oposición

Extraido de: http://www.temario-oposiciones.com/como-preparar-una-oposicion-introduccion-g1p1.php#1

Como preparar cada uno de los tipos de examenes de los que puede constar una oposición

1. Introducción

La idea motriz de «Preparar una oposición» es que el opositor debe saber aprovechar al máximo sus propias posibilidades y características, organizando su trabajo, modificando y mejorando sus técnicas y hábitos de estudio y, también, aprovechando todo el apoyo que le ofrecen sus preparadores.

Ello inducirá (así lo esperamos) a algunos a modificar ciertas conductas y hábitos, y a sustituirlos por otros más eficaces. Merece la pena.

Por ello, le proponemos un recorrido en tres fases:

1.ª Auto-observación. Lo primero es que conozca su propia conducta en cuanto estudiante, para diagnosticar sus puntos débiles, sus deficiencias, sus conductas ineficaces, y también ¡cómo no! sus puntos fuertes. Está demostrado que la mera auto-observación produce un aumento de las conductas deseables.

2.ª Auto-evaluación. Toda evaluación supone tener unos criterios de actuación claros con los que comparar las realizaciones. Pues bien: esos criterios son las distintas técnicas de estudio.

Por lo tanto, le recomendamos que, conforme lo vaya leyendo, compare su conducta con las sugerencias que le ofrecemos. Así irá evaluando su conducta de estudiante. De ahí surgirá la necesidad de modificar ciertos aspectos para ir acercándolos al punto óptimo propuesto.

Para mayor eficacia, le sugerimos que vaya escribiendo en un folio los aspectos o conductas a erradicar y a mejorar, así como las que les van a sustituir. Así, se comprometerá más y, sobre todo, explicitará mejor sus objetivos de mejora.

3.ª Auto-refuerzo. Los refuerzos permiten estabilizar una conducta. Por lo tanto, cuando obtenga buenos resultados, debe reforzarlos con descansos, pequeñas diversiones o satisfacciones, etc. Concretamente, los auto-refuerzos verbales han demostrado su utilidad. Consisten en utilizar enunciados verbales interiores. El opositor contrasta su actuación con los criterios prefijados y, si el resultado es positivo, se autofelicita.

Por ir dirigido a un buen número de personas, cada una con su propia personalidad y sus características específicas, cuando en esta página web se diga tiene un «carácter general», cada opositor debe personalizarlo, individualizarlo, adaptarlo a su propia situación y peculiaridad, tamizándolo y cribándolo de forma que pueda obtener el mayor provecho.

Seguidamente, le ofrecemos una serie de consideraciones respecto a los distintos tipos de exámenes a los que se puede enfrentar un opositor y buen número de consejos y sugerencias respecto a los mismos, que no son caprichosos, si no basados en la psicología del aprendizaje, y sobre todo, en la experiencia diaria del profesorado dedicado a formar opositores.

En una palabra: esperamos que obtenga provecho de esta recopilación de vivencias de otros, que en su día prepararon una oposición.

2. Exámenes Objetivos

Son los que coloquialmente suelen denominarse pruebas «tipo test».

Actualmente son numerosas las oposiciones que exigen superar uno o varios cuestionarios con respuestas alternativas, siendo sólo una de ellas correcta, sobre la totalidad o parte del programa.

El índice de dificultad de estos exámenes depende de varios factores. Los principales son:

· El nivel de las propias preguntas planteadas por el tribunal. Sin duda, algunas son muy exigentes, mientras otras son muy sencillas.

· La extensión de las preguntas. Las muy largas, tanto en su enunciado como en sus respuestas, dificultan su comprensión y, por tanto, sus respuestas son más lentas, además de más difíciles. Por lo tanto, su dificultad aumenta al cruzarse con el factor tiempo.

·El enfoque de las preguntas: si el temario lo permite, estos exámenes pueden enunciar un pequeño supuesto práctico que debe resolver, lo que ralentiza la contestación global del cuestionario.

· La semejanza de las respuestas: algunas son casi idénticas, diferenciándose tan sólo por una palabra o una conjunción copulativa que cambia el sentido de la respuesta.

Para que una prueba se pueda considerar como objetiva debe reunir estas dos características:

1.ª Brevedad de la respuesta, que puede consistir en hacer una señal, rodear una letra con un círculo, completar un texto con una palabra, un número, una frase, etc.

2.ª Exactitud de la corrección. La respuesta es evaluada mediante una clave, de modo que esta evaluación puede ser hecha por cualquier persona o, incluso, por algún procedimiento mecánico.

Para la realización de estas pruebas objetivas quizá le sean útiles algunas reglas:

1.ª Estudiar con regularidad y con ahínco los temas desde el principio. Sin duda, esta es la llave que le puede abrir la puerta de un empleo público.

2.ª Concentrarse al máximo. Una vez que comienza el examen, para usted deja de existir todo lo demás.

3.ª Hojear todas las preguntas del examen.

4.ª Planificar el tiempo.

5.ª Leer detenidamente las instrucciones impresas en la portada o al principio de cada pregunta o en la convocatoria de la oposición. Sobre todo, debe tener claro si las respuestas erróneas descuentan (es lo habitual) o no; si no descuentan, responda a todas; si descuentan, deje en blanco aquellas que desconoce totalmente (suelen descontar un tercio de punto, es decir, cada tres errores restan un punto). Pongamos un ejemplo: le han aplicado un examen de 100 preguntas, de las que ha acertado 79, y ha errado 21; su puntuación, pues, será de 79 – 7 = 72, ya que los 21 errores le descontarán 7 puntos.

6.ª Dejar sin respuesta aquellas preguntas que no sabe, ni puede deducir su respuesta de ninguna forma. Las omisiones (preguntas sin responder) no penalizan (evidentemente, tampoco suman como aciertos). Nuestra experiencia indica que, por muy buena que sea la preparación, suele haber un pequeño porcentaje (a veces llega al 10%) de preguntas que o no se entienden, o no se sabe responder, o están confusamente redactadas, o admiten doble interpretación, o no tienen la respuesta correcta, o incluso están fuera del programa exigido… Por lo tanto, no se preocupe si deja alguna pregunta sin responder, siempre que sean muy pocas.

7.ª Si se equivoca, ¿qué debe hacer? ¿Borrar? ¿Tachar? Este detalle debe indicarse en las instrucciones. Si no es así, pregunte a quienes vigilan el examen.

8.ª Leer el enunciado de cada pregunta con la máxima atención para desentrañar su significado. A continuación, antes de leer las opciones de respuesta, respóndala mentalmente. Seguidamente, compruebe en qué opción (a, b, c, d) se encuentra, y márquela. Pero, si no encuentra su respuesta entre las opciones, vuelva a leer el enunciado, por si no lo entendió bien; si ahora tampoco coincide, utilice la técnica de la exclusión: algunas respuestas son claramente falsas, con lo cual le pueden quedar sólo dos o una respuesta.

9.ª Fijarse bien en el enunciado de las preguntas. Algunas palabras suelen dar pistas para la respuesta: «siempre», «frecuentemente», «a menudo», «a veces», «rara vez», «nunca», «todos», «la mayoría», «algunos», «cada», «pocos», «ninguno», «óptimo», «mejor», «bueno », «regular», «malo», «peor», «mayor», «más», «igual», «diferente », «inferior», «menor», etc. Son las llamadas palabras-clave.

10.ª Responder a las preguntas que sepa, por orden. O mejor por tandas: primero aquellas de las que esté seguro; después, las dudosas; finalmente, las más difíciles.

11.ª No elegir una respuesta sin haber leído las demás: quizá se de cuenta  de que la correcta es otra.

12.ª No detenerse demasiado en una pregunta. Si duda, pase a la siguiente, para que le dé tiempo a responder a todas las que sabe. No pierda el tiempo. Trabaje deprisa, pero también seguro.

13.ª Repasar toda la prueba, tratando de responder todas las preguntas dudosas dejadas en blanco inicialmente. En este repaso quizá se percate de algunas respuestas erróneas y pueda modificarlas.

14.ª Si tiene dudas, no cambie su primera respuesta, que suele ser la correcta

3. Exámen de Composición

Algunas oposiciones incluyen un ejercicio, generalmente el primero, de composición de un tema, que se valora con criterios específicos, diferentes a los de otros ejercicios.

Son aquellos en los que se formula al alumno una o varias preguntas para que responda libremente. De esta forma, el opositor puede demostrar su habilidad para organizar sus respuestas, exponer sus ideas con el conocimiento y la profundidad necesaria, así como mostrar su creatividad y sus criterios personales.

Fíjese si es importante que, si este ejercicio es el primero, lo suspende entre el 45 y el 50 por 100 de los opositores. Por lo tanto, debe prestarle la debida atención y prepararse desde el principio.

Exigen una respuesta relativamente extensa, conforme a los criterios que establece la convocatoria de la oposición correspondiente.

La principal ventaja de este tipo de ejercicio reside en que no está sometido a una estructura o contenido fijo y conocido, donde omitir alguna parte pudiera perjudicarle irremisiblemente. Al contrario, los temas son abiertos y carecen de una estructura predeterminada. O sea: tiene libertad para enfocarlo y desarrollarlo como estime conveniente. En consecuencia, no es su memoria lo que se valora principalmente, sino sus conocimientos generales, su capacidad para relacionar temas, sus aportaciones personales, su claridad de exposición, su orden en la estructuración, su habilidad para aportar cuestiones de actualidad… Por ello, el tribunal valora de forma positiva ejercicios con estructuras y contenidos diferentes porque los distintos opositores demuestran los valores mencionados.

Sin embargo, la desventaja de este tipo de ejercicio consiste en que, por ser abiertos y por carecer de una estructura y contenido prefijados, el opositor ignora si lo que él escribe es lo que realmente pide el tribunal. Además, pueden influir otras circunstancias, como, por ejemplo, que en esa sesión haya uno o varios ejercicios de alto nivel (a los que el tribunal tomará como referencia de los demás); de este modo, lo que puede valer para un día, no sirve para otro. Esto puede producir algún tipo de injusticia, a causa de la subjetividad de los miembros del tribunal. Pero no es lo normal, ya que éstos  acaban sabiendo si el opositor da o no el nivel mínimo exigido.

De lo anterior no puede concluir que estudiar los temas es poco útil para esta prueba (como hacen los malos opositores), ni que la formación general o la cultura especializada que tenga sea suficiente para superar este ejercicio. Esta prueba no se supera con consideraciones de carácter general, sino mediante el estudio detenido y profundo de la materia del programa. Por lo tanto, lo que resulta decisivo es su capacidad y su habilidad para traerlas a colación y para interrelacionarlas. ¿El secreto? Tener los temas muy bien asimilados, seleccionar de cada uno aquello que sea pertinente a la cuestión planteada y hacer aportaciones personales o de actualidad.

Todo lo dicho avala esta conclusión: el ejercicio de composición exige una mecánica específica, que debe practicar durante la preparación. No lo minusvalore. Al contrario: practíquelo desde el principio, yendo de menos a más. Sólo la práctica continuada y progresiva le permitirá alcanzar la preparación adecuada con todas las posibilidades de éxito.

Algunas recomendaciones que pueden serle útiles son las siguientes:

1.ª Relacione los temas o las preguntas que vaya estudiando con otros del programa que puedan relacionarse con ellos. A tal efecto, busque en el programa y anótelo en un folio, de modo que pueda repetir la operación según vaya estudiando el resto de temas. Así, al final, completará un cuadro de interrelaciones de temas y de cuestiones, que es muy valorado por el tribunal.

2.ª Compre un periódico cada día y, de vez en cuando, una revista especializada en la materia. Recorte los artículos o noticias que se puedan relacionar con algún aspecto o cuestión del temario. Únalos al tema correspondiente. De esta forma, podrá traer a colación un toque de actualidad, que el tribunal sabrá apreciar.

3.ª Ejercite la imaginación sobre qué temas pueden caer. Hable sobre ello con tus preparadores. Quizá puedan indicarle temas de carácter horizontal, multitemático o de actualidad que son habituales en los exámenes.

4.ª Confeccione un guión o esquema del tema antes de comenzar a escribirlo. Así, no se le olvidarán puntos importantes. Seleccione no sólo los puntos que va a tratar, sino también cómo los vas a desarrollar y el orden que vas a seguir. Ponga al principio lo que resulte más ameno, lo que tenga mayor actualidad, lo que domine mejor. Así captará mejor la atención del «auditorio».

5.ª Estructure bien el tema. Tome un hilo conductor, y no lo pierda. Coherencia, consistencia y lógica interna son las cualidades primordiales que debe exhibir.

6.ª Sea ameno. Redacte los temas de manera fluida y atractiva, trayendo a colación cuestiones de otros temas e interrelacionándolas con el tema pedido. Recuerde que son temas abiertos y, por tanto, es libre de exponer lo que desee y como quiera, siempre que se relacione con lo que le piden.

7.ª Precise sus respuestas, procurando que sean claras y también completas (diga todo lo que sabe sobre el tema). No divague, porque el tribunal se lo notará.

8.ª Utilize un lenguaje claro y preciso. Escriba como habla: con frases cortas y con abundantes puntos y aparte. Las frases cortas son más inteligibles, mientras que las demasiado largas dificultan su comprensión y producen fatiga.

9.ª Recuerde que el tribunal no suele leer este ejercicio. Lo lee usted. Su valoración se produce después de que usted lo haya leído. Por lo tanto, el tribunal no lo relee, normalmente. O sea: la evaluación se produce de una vez. Por eso, debe conseguir una exposición clara del tema y una lectura fluida del mismo, con un ritmo ágil (pero no vertiginoso), consiguiendo inflexiones y realizando cambios en la entonación de voz, dando a entender que, realmente, sabe mucho más del tema, pero que, por razones de tiempo, ha tenido que resumir… Por ello, es muy importante que trate en primer lugar aquello que mejor domina. De esta forma, captura la atención de los miembros del tribunal desde el principio (si, luego, alguno «desconecta», le quedará la buena impresión del principio). Durante su lectura, levante la mirada de vez en cuando hacia el tribunal. Además, cuide su comunicación no verbal, particularmente la de las manos y de la postura corporal: ambas deben transmitir seguridad. Le es perjudicial hacer una intervención plana, permaneciendo casi estático, sin hacer ningún tipo de gesto que subraye lo importante, sin mover los brazos y la cabeza, etc.

Sin embargo, la actitud contraria tampoco le beneficia: el exceso de ademanes y la escenificación rayan en lo histriónico, resultan repelentes.

Del mismo modo, le advertimos sobre el peligro de introducir «morcillas» o de cambiar algún dato. Cada vez con mayor frecuencia estos exámenes se realizan en papel autocopiativo y, al menos un miembro del tribunal, va siguiendo la lectura…

10.ª Si lo va a leer el tribunal, procure que su escritura sea fácilmente legible (¡y sin faltas de ortografía!). Deje amplios (pero no exagerados) márgenes. Separe bien los párrafos. En general, a los miembros del tribunal no les gusta leer tantos ejercicios; por tanto, no se lo ponga más difícil…

11.ª Si el examen lleva preguntas o coloquio con el tribunal, no haga lo que algunos opositores, que responden sin haber entendido la pregunta. No ocurre nada si, con naturalidad, le pide al tribunal aclaraciones o ampliaciones sobre su pregunta.

12.ª Enumere los distintos puntos de sus respuestas. Ponga títulos y subtítulos, apartados y subapartados, para que el lector vea claramente destacados los puntos más importantes. Escriba, pues, párrafos breves, separando con puntos y aparte las frases no relacionadas entre sí.

13.ª Ajuste la extensión del tema para que ni resulte pesado ni le quede demasiado corto. En las clases preparatorias aprenderá cuál es la extensión adecuada en relación con el tiempo disponible y con la velocidad a la que debe escribir. Así, con el consejo de su preparador, sabrá que número de folios aproximados debe utilizar.

14.ª Aporte su visión sobre el tema o cuestión planteados, si se puede. Pero no opine arbitrariamente, sino de forma razonada y con argumentos y apoyos legales, doctrinales, jurisprudenciales y, en su caso, aluda a la actualidad de la cuestión planteada. De esta manera, el tribunal valorará de forma muy positiva su capacidad y su habilidad general.

15.ª No se decante de forma descarada a favor de una postura que pueda asociarse a una determinada opción política, partido o Administración. Esto puede ocurrir si se plantea una cuestión de actualidad o si es preciso tratarla y enjuiciarla a lo largo del tema. Sea precavido: limítese a exponer las diversas opciones, destacando lo positivo y lo negativo de cada una. Pero no se incline abiertamente por ninguna de ellas. O sea: procure ser aséptico en la exposición de cuestiones polémicas, pues cada miembro del tribunal tiene su propio perfil político. Además, este no es el foro adecuado para hacer política.

16.ª No olvide los factores que más va a valorar el tribunal. Aparte de su capacidad memorística, los que más van a beneficiarle son estos factores: claridad de ideas, capacidad de interrelación, amenidad en la exposición, originalidad en el planteamiento y en el desarrollo, facilidad para enlazar las diferentes cuestiones, formación general, fluidez y facilidad al leer lo escrito… Por lo tanto, esto es lo que debe demostrar en su ejercicio.

17.ª Repase todo el ejercicio antes de entregarlo, si tiene tiempo.

4. Exámenes por temas

En este tipo de exámenes, lo ideal es transcribir literalmente el tema, tal y como viene en el temario. No olvide que estos temas tienen un contenido y una estructura concretos y determinados. Por lo tanto, el tribunal los valorará, en general, con arreglo a los temarios. En consecuencia, si omite algo importante, el tribunal puede comprobarlo fácilmente, con el consiguiente perjuicio para su puntuación.

Para la superación de estos exámenes le serán útiles las siguientes sugerencias:

1.ª Actualice los temarios permanentemente. Las contestaciones se las puede facilitar el Centro, pero es responsabilidad suya mantenerlos adecuados a lo exigido. No puede eludir esta responsabilidad. Los temas que encuentre le ayudarán a responder, pero la última palabra de su bondad le pertenece a usted. No sabe cuánto agradecen los tribunales cuando un opositor expone algo distinto al resto de compañeros.

2.ª Tenga presente que estos ejercicios los leen los miembros del tribunal, sin restricción de tiempo. La forma de presentarlo determina la primera impresión. Por ello, debe conseguir que la letra sea clara, que se pueda leer sin esfuerzo (el tribunal debe corregir muchos más exámenes: no dificulte su trabajo).

3.ª No cometa faltas de ortografía, incluidos los acentos. A veces, son causa de descalificación.

4.ª Ponga los puntos y aparte necesarios para separar con claridad las diversas cuestiones y facilitar así su corrección.

5.ª Deje los márgenes correspondientes, tanto a la derecha como a la izquierda (más amplios aquí). Además, procure no torcer los renglones.

6.ª Numere todos los folios que vas escribiendo, para facilitar su ordenación, si fuera necesaria.

7.ª Diferencie con claridad los diferentes epígrafes con números o con letras  para separar las distintas clases, teorías, manifestaciones, etc. Facilitan mucho su corrección y su valoración. Lo mismo cabe decir sobre el subrayado. No obligue a los miembros del tribunal a esforzarse

con denuedo en la búsqueda de si ha respondido o no a todas las cuestiones exigidas.

8.ª Distribuya el tiempo de tal manera que le sobren de cinco a diez minutos, para poder leer lo escrito y corregir posibles errores de forma o de fondo.

9.ª Evite las tachaduras y las anulaciones de palabras o incluso de líneas. Para ello, lleve al examen un líquido corrector («tipp-ex»), aunque le aconsejamos que consulte sobre ello a los vigilantes del examen.

5. Exámenes Orales

Son, sin duda, los más temidos por los opositores, ya que les enfrenta a un tribunal, lo que les provoca un mayor nerviosismo, inseguridad y temor.

La mayoría de las oposiciones del Grupo A incluye al menos un ejercicio oral. Incluso algunas como la Carrera Judicial y Fiscal consisten en la realización de dos pruebas orales.

Sin duda, su preparador se marcará las pautas que debe seguir, a la vista de sus circunstancias personales.

La mejor forma de preparar este examen es mediante la simulación, es decir, exponiendo («cantando») los temas durante la preparación.

Como sabe, un Centro serio de preparación otorga importancia capital al «cante» de los temas, porque son una simulación de la situación del examen, en la que el preparador no sólo escucha, sino que también planifica, comenta, critica, corrige y anima.

A criterio del preparador, a veces es conveniente escuchar a sus propios compañeros, una o dos veces al mes, de similar nivel e incluso que le escuchen distintos preparadores.

Queremos ofrecerle algunas sugerencias de gran utilidad:

1.ª Apóyese en su preparador. La relación entre preparador y opositor es, en este caso, más personal que nunca. El opositor, en general, tiende a sentirse solitario, incomprendido e inseguro ante el reto que tiene por delante. Pues bien, esos sentimientos se acentúan cuando debe superar un examen oral. Ejercicio de corta duración que, si sale mal, desmotiva mucho al alumno, el cual comenzará a dudar si será capaz de memorizar tan gran cantidad de temas.

Su preparador va a procurar que no le venza el desánimo y que no abandone la oposición. Él, además de corregir su «cante» de los temas, estará atento a cualquier factor de índole personal, familiar o social, para acertar en sus recomendaciones. Por lo tanto, no considere a su preparador como a una persona que está allí para aguantarle durante unos quince minutos. Al contrario, mírele como a un buen profesional que se encauzará adecuadamente en el aspecto técnico, y como

a un compañero (e incluso un amigo) al que le importa su vida personal, familiar y social, en cuanto inciden en el equilibrio que necesita para superar este examen. Esta confianza recíproca es básica para obtener su mejor rendimiento.

2.ª No corra demasiado. Al principio de la preparación, la calidad de los temas «cantados» es más importante que la cantidad. Si pretende correr más de lo que puede, no conseguirá nada. Una buena asimilación del temario en la primera vuelta le dará una gran seguridad para las siguientes.

Reflexione sobre esto: la exposición oral tiene una técnica formal específica, que debe aprender primero y dominar después. Asimilarla es lo prioritario al comienzo.

3.ª No se agobie. Es corriente preguntarse al principio si «voy a ser capaz de meterme todo ese temario en la cabeza». Recuerde lo que le hemos aconsejado: márquese objetivos próximos. O sea, no se obsesione con el número de temas; simplemente, vaya preparando temas, al ritmo que marque su preparador. Poco a poco verá cómo se va acercando al final.

4.ª Estudie con técnica. Al principio es conveniente que estudie pregunta por pregunta y que la «cante» con cronómetro, de forma acumulativa, para –al final- recitar todo el tema. Cuando, sin ayuda, consiga exponer el tema de seguido y en tiempo, podrá decir que ya se lo sabe. Mientras tanto, debe repetirlo cuantas veces necesites. Finalmente, haga un guión del tema en un folio como máximo, y apréndaselo. Se dará gran seguridad en la exposición: viene a ser la fotografía del tema.

5.ª No se compare con nadie. Ni en la cantidad ni en la calidad de los temas. Tenga en cuenta que cada opositor es un mundo. Será el preparador el que le vaya señalando el ritmo adecuado para usted. Cada cual a su ritmo, al final todos llegarán al mismo puerto.

6.ª Sea regular. Habitúese a llevar cada semana el mismo número de temas, aproximadamente, dependiendo del número de vueltas realizadas al temario.

7.ª Hágase escuchar por sus compañeros, y escúchelos usted a ellos, a criterio de su preparador. Incluso pida que le escuchen distintos preparadores. De este modo, irá superando el natural temor a hablar en  presencia de otros. Y escuchando a sus compañeros, entra en contacto con otros temas, oye lo que el preparador les dice y conoce sus vicios a evitar así como sus virtudes a imitar.

8.ª Grábese y escúchese, para corregir defectos, especialmente los latiguillos, muletillas, repetición de palabras o de frases, etc.

9.ª Aprenda a comenzar frases con locuciones tales como: «por otra parte», «asimismo», «de otro lado», «del mismo modo», «por el contrario», «igualmente», «sin duda», «ciertamente», etc.  Muchos opositores no lo hacen, y de esa forma pierden fuerza retórica: no se ven los contrastes, no se aprecia la conexión de los argumentos, no se destacan las contradicciones, etc.

10.ª Evite decir el número de aspectos, puntos o características que luego vas a exponer, salvo que tenga seguridad absoluta. Lo que suele ocurrir es que se anuncia cierto número de puntos, pero luego no se dicen todos porque alguno se olvida, con lo que el opositor queda en evidencia.

11.ª Haga pruebas similares a las del examen. Debe hacer varias pruebas de resistencia exponiendo el mismo número de temas y durante el mismo tiempo que las que exige la convocatoria.

One Comment

  1. Feli
    Posted 01/06/2011 at 20:41 | Permalink

    Es increible lo completo y fenomenal que está tu Blog, tiene de todo, es de gran ayuda.
    Gracias


Escribe un comentario

Required fields are marked *

*
*

A %d blogueros les gusta esto: